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Panorama energético en Colombia: retos del segundo semestre de 2023

Enviado por: Empresas Gasco
Categoria: Blog

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El crecimiento de más del 5% de la demanda de energía es un reto adicional para el sector eléctrico colombiano que se enfrenta a los efectos del fenómeno de El Niño, los retrasos en proyectos eólicos y solares y el aumento en las tarifas de energía. En el sector de hidrocarburos, continuará el alza en el precio de la gasolina.

El sector energético colombiano está sometido a una fuerte presión por la demora en la puesta en marcha en varios proyectos de transmisión y de energías renovables no convencionales como la eólica y la solar, el aumento en las tarifas, los efectos del fenómeno climático de El Niño y la mayor demanda de energía.

XM, el operador del Sistema Interconectado Nacional, lanzó una nueva voz de alerta al advertir sobre el agotamiento de la red de energía en algunas regiones del país, especialmente en los departamentos de la Costa Atlántica y el Chocó. En este sentido, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) (2023) indicó que la demanda energética del país aumentó un 5% en julio, por lo que se posiciona como uno de sus grandes desafíos. 

Es decir, la demanda energética se posiciona como uno de los grandes desafíos no solo para Colombia sino en los países industrializados y emergentes. Si bien el Informe del Mercado Eléctrico de la Agencia Internacional de Energía (EIA por su sigla en inglés) prevé que para este año, como consecuencia de la desaceleración económica, la demanda mundial de electricidad aumentará un poco menos de 2%; para el 2024 se recuperará, con un incremento del 3,3%.

Por estas razones, es importante revisar las variables que inciden en el panorama energético colombiano y sus posibles repercusiones en la operatividad de los diferentes sectores productivos. En el informe que se presenta a continuación, conocerás las proyecciones del costo de energía en el mercado de combustibles fósiles, el estado de las fuentes renovables y electricidad para el segundo semestre 2023 y un análisis de los impactos en los sectores industrial, agrícola y comercial a escala nacional.

Proyecciones energéticas en Colombia: principales tendencias en 2023

Combustibles fósiles

Gasolina: el gobierno viene aumentando progresivamente el precio de la gasolina. Desde octubre de 2022 a la fecha el precio de la gasolina motor ha aumentado 40%, al pasar de $9.264 a $12.964 por galón. Ciudades como Villavicencio, Cali y Bogotá registran un precio superior de $13.473, $13.397 y $13.373, respectivamente. El ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, señaló que se espera un precio promedio de $15.500 para finales de 2023, hasta que los precios internos se igualen con los externos y se cierre el citado déficit.

Diésel:  desde octubre de 2002 el gobierno decidió congelar el precio del ACPM para evitar un mayor impacto en el costo de los alimentos – a julio de 2023  se mantiene en $9.065 pesos por galón-. No obstante, el ministro de Hacienda  anunció que comenzarán los incrementos a finales del año, pero primero se realizarán mesas de discusión con los transportadores.

Gas: el gas natural registró un aumento del 27,39% hasta abril de 2023 como consecuencia de la creciente inflación y su alto consumo residencial, industrial y comercial. Por su parte, Gasnova propuso al gobierno colombiano la ampliación del subsidio al gas licuado (GLP) y su desvinculación del precio internacional para garantizar cobertura y precios más bajos al sector público y privado a nivel nacional. En este sentido, el gas licuado se posiciona como un combustible de bajo costo y alta productividad para la sustitución del diésel y la gasolina en los procesos industriales.

Energías renovables

El país está pendiente del comportamiento de los embalses y del despegue de las energías renovables no convencionales.

Hidroeléctricas: Si bien, los embalses están en un nivel óptimo (72,43% del volumen útil en junio de 2023), preocupa la llegada del fenómeno de El Niño (temporada de sequía y altas temperaturas), ya que este tipo de generación responde por cerca del 70% de la energía. Un 30% está a cargo de las térmicas movidas a carbón, gas y combustibles líquidos y menos del 1% corresponde a las renovables no convencionales.

Renovables no convencionales: A pesar de que el gobierno espera que las energías renovables no convencionales suministren 2.500 megavatios, lo cierto es que todavía muchos grandes proyectos no despegan y si no están las líneas de transmisión que transporte esa energía, la situación es más compleja. Un ejemplo es la línea de transmisión Colectora, de 480 kilómetros entre La Guajira y Cesar, que todavía no ha comenzado su construcción. 

Un informe de la Asociación de Energías Renovables SER Colombia, reveló que de 80 proyectos de energía eólica y solar que estaban previstos para entrar en operación este año y el entrante, el 65% tiene retrasos relacionados con consultas previas con las comunidades y temas ambientales.

No obstante, una reciente donación de US$73.000.000 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la transición energética, supone un impulso para iniciativas de autogeneración domiciliaria y empresarial. Dentro de sus beneficios se incluyen financiación accesible y precios competitivos ante el alza del costo de la energía.

Electricidad

La tarifa de energía eléctrica continúa su ascenso por el efecto combinado de la inflación, las limitaciones fiscales y el fenómeno de El Niño.  XM (2023) informó que en mayo, el precio promedio en la bolsa llegó hasta $575,95 kWh; es decir, 148,84% respecto a abril de este año y 441% frente a mayo de 2022. 

Como resultado, las centrales eléctricas de los departamentos de Putumayo, Huila y Cauca podrían adquirir mayores sobrecostos. 

Proyecciones energéticas en Colombia: consecuencias a corto y mediano plazo

Dentro de los sectores económicos que sufrirían mayores afectaciones por la coyuntura del mercado energético colombiano, se encuentran:

Agrícola

El fenómeno de El Niño ocasionaría una disminución del 0,5% en la producción económica del sector. Si a esto se suma la inflación de insumos como los fertilizantes y los costos logísticos del transporte de carga, los precios de los alimentos no bajarían tan rápidamente como se espera. De hecho, Fedetranscarga asegura que una eventual subida de $1.000 pesos en el precio del ACPM llevaría a un incremento del 4% en la canasta familiar.

Como alternativa, se puede consolidar una matriz energética basada en vehículos impulsados con AutoGLP, maquinaria abastecida con GLP y plantas fotovoltaicas para suplir estructuras agroindustriales.  Asimismo, en el sector de la floricultura, el gas licuado aporta suministro energético y los implementos necesarios para la fertilización carbónica, necesaria para alcanzar el florecimiento adecuado

Industria

Este sector también sufrirá las consecuencias del aumento de las tarifas de energía. Por ejemplo, la industria cervecera trasladará parte de sus costos al consumidor teniendo en cuenta el alto precio de las materias primas. 

Asimismo, el sector hotelero mostró síntomas de debilitamiento en Norte de Santander con una tasa de ocupación del 43,86% durante el primer semestre de 2023; dentro de las razones se engloban el aumento del 20% en los costos de energía y el alto nivel de endeudamiento. 

Precisamente, una forma de solucionar esta problemática es la búsqueda de proyectos de autosuficiencia que reduzcan el impacto del precio de la electricidad proporcionando autonomía en el consumo energético de los procesos productivos o prestación de servicios

De hecho, el gas licuado se convierte en la base de la transición hacia un modelo de hotelería sostenible en la medida que descarboniza la matriz energética y permite la incorporación de procesos tecnológicos como big data e Internet de las Cosas; los cuales no sólo recopilan información sobre el consumo energético de los clientes, sino que la transforman en modelos de ahorro para gestionar los recursos.

Comercio

Existe una preocupación profunda en los pequeños y medianos negocios, y grandes superficies, dado que las tarifas de energía ejercen una influencia negativa sobre su competitividad administrativa.  Al respecto, organizaciones de comerciantes de Barranquilla (ASOCENTRO) y Cartagena (Cámara de Comercio de Cartagena) han manifestado que el costo de la electricidad frenaría la creación de nuevos empleos y el crecimiento empresarial a mediano plazo. Tan sólo en Barranquilla, el precio de la electricidad aumentó 30% en junio de 2023, lo que impacta el presupuesto de los negocios.

En estas circunstancias, el gas licuado abre nuevas posibilidades para el abastecimiento de los pequeños, medianos y grandes negocios. En los pequeños y medianos, se puede administrar mejor la matriz energética para no incurrir en mayores gastos y garantizar un suministro de bajo costo; por otro lado, los grandes negocios pueden utilizar el gas licuado para cumplir con la certificación LEED de sus edificios. Esto implica estándares de ecoeficiencia y sostenibilidad centrados en la gestión energética y de agua, innovación tecnológica, y calidad ambiental interior, es decir, el bienestar de los clientes durante su estancia.

Conclusiones

El sector energético colombiano está sometido a una fuerte presión por la llegada del fenómeno de El Niño, el aumento en las tarifas y el retraso en la entrada en operación de proyectos de transmisión y de energías renovables no convencionales.

 A ello se suma la incertidumbre sobre la suerte del sector de hidrocarburos y si persistirá la decisión del gobierno de no firmar nuevos contratos de exploración de petróleo y gas, como parte de su estrategia de transición energética y descarbonización de la economía. 

Frente a esto, es completamente necesario mantener un seguimiento continúo de sectores económicos como la industria, el comercio y la producción agrícola, ya que El Niño sumaría más obstáculos a las cadenas de valor con posibles aumentos de costos para los consumidores. 

Puntos importantes:

  • El Niño puede tener un gran impacto en el sector energético colombiano, por su impacto en los embalses que abastecen las hidroeléctricas. Por esta razón es  fundamental la preparación y el manejo que le de el gobierno a este fenómeno climático, con el fin de evitar racionamientos del servicio.
  • Colombia presenta un encarecimiento acelerado en los precios de los combustibles fósiles, especialmente la gasolina motor, para cubrir el faltante en el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles. En este panorama energético, el gas licuado (GLP) se postula como una alternativa para reducir el costo de los combustibles.
  • Aunque el gobierno espera que las energías renovables no convencionales aporten inicialmente 2.500 megavatios, se requiere un impulso decidido a los proyectos eólicos y solares.
  • El costo de las tarifas eléctricas es uno de los temas que seguirá teniendo impacto en los bolsillos de los colombianos y en la operatividad de la industria y el comercio.
  • Los sectores económicos con mayores afectaciones son la industria, el comercio y la producción agrícola. Cada uno sufre de una forma particular la incidencia de la inflación en el costo de la gasolina, el eventual aumento del ACPM, la falta de acceso a energías renovables y las altas tarifas de energía eléctrica.

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Autor: Empresas Gasco