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Impactos, proyecciones y oportunidades de la crisis energética en 2023

Enviado por: Empresas Gasco
Categoria: Blog

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La crisis energética conllevó un gasto mundial en energía de USD 2,1 billones en 2022. Frente a este panorama, el gas licuado (GLP) provee una base sólida para la independencia energética nacional.

La crisis energética continúa amplificando sus repercusiones en todo el mundo. De acuerdo con Goldman Sachs, el precio internacional del petróleo aumentará hasta los USD 110 por barril en el tercer semestre de 2023, es decir, 21,6 % por encima de la última cotización del 2022; En Europa, por su parte, J.P.Morgan señala que el precio del gas llegará hasta los EUR hasta los EUR 190 por MWh durante el último trimestre del 2023.

Cada una de estas previsiones viene acompañada de diversas incertidumbres que podrían afectar más el panorama establecido. Por lo tanto, existen dos preguntas fundamentales para entender la situación actual. ¿Cuáles son las variables que inciden en el encarecimiento de los mercados energéticos internacionales? Y, ¿cuáles son las perspectivas en Colombia y qué fuentes de energías renovables pueden posicionarse como una alternativa a largo plazo?

Mediante el informe presentado a continuación, conocerás las causas y proyecciones de la crisis energética 2022-2023 en el ámbito nacional e internacional. Además de los beneficios que aporta el gas licuado (GLP) para la consolidación del suministro y la independencia energética.

Causas de la crisis energética en 2022

La crisis energética del 2022 se encuentra sujeta a factores socioeconómicos y tensiones geopolíticas relacionadas con:

Pospandemia

El restablecimiento de los mercados internos y externos ha ocasionado una mayor demanda de combustibles. Al respecto, el mundo tuvo una necesidad unificada de 99,4 millones de barriles de petróleo diarios en 2022 con una destacada participación de la economía china, ya que logró una recuperación gradual de su estructura productiva.

Como resultado, a mediados de 2022 recuperó el 90 % de su demanda de gasolina en prepandemia y se espera un aumento del consumo de 500.000 barriles de petróleo diarios en 2023. En Colombia, la demanda de combustible ya había experimentado un alza del 15 % en septiembre de 2021 frente a los datos de prepandemia. Por este motivo, la producción de gasolina registró un déficit posterior del 18,6 % entre enero y julio de 2022, por lo que se importaron 80 millones de galones de gasolina cada mes para cubrir la demanda local.

Guerra en Ucrania

El conflicto bélico desencadenó la volatilidad de diferentes activos energéticos. Por ejemplo, se registraron máximos históricos en el precio del petróleo WTI (referencia de Estados Unidos) con USD 130,50 por barril y el crudo Brent (referencia de Europa) con USD 137 por barril durante marzo de 2022.

Asimismo, el gas natural TTF alcanzó un pico de EUR 244,3 por MWh en el mismo período. Esto supuso un efecto directo sobre las tarifas de electricidad, que marcaron un promedio de EUR 167,5 por MWh en el mercado mayorista en 2022.

En el caso colombiano, la ofensiva rusa significó la ruptura de las líneas de abastecimiento de materias primas. En este sentido, los fertilizantes y plaguicidas acumularon un incremento del 61,27 % hasta noviembre del 2022, hecho que impacta sobre la agricultura del país en la medida que no posee los recursos energéticos suficientes para su fabricación nacional.

Inflación

La acción conjunta de la pospandemia y la guerra en Ucrania ha contribuido a un desbalance financiero en el acceso a bienes y servicios de primera necesidad. A nivel global, la inflación se ubicó en 9,2 % en marzo de 2022, es decir, 59,7 % por encima de los valores registrados en marzo de 2021. Dentro de los alimentos con mayores incrementos se incluyen el trigo y el aceite, 50 % más costosos actualmente.

En el caso particular colombiano, la inflación cerró 2022 con 13,12 %. Los alimentos con subidas considerables son arroz (54 %), leche (36,65 %) y carne de res (20,21 %). Al mismo tiempo, la electricidad tuvo alzas del 25 % entre agosto de 2021 y julio de 2022.

Proyecciones de la crisis energética en 2023

Los principales efectos de la crisis energética se manifestarán en aspectos como:

Calentamiento global

La transición energética depende del cumplimiento de los Acuerdos de París, centrados en una reducción del 45 % de los gases de efecto invernadero en 2030. Sin embargo, existe un aumento en el consumo de carbón debido a factores como el clima y fuentes de energía insuficientes.

Tan solo en diciembre de 2022, Europa obtuvo un  22 % de su energía a partir de carbón y lignito; es decir, 7 % más que el promedio de 2021. Esto conllevó la generación de 905 millones de toneladas de CO2.

Recesión

La desaceleración económica es un riesgo cada vez más evidente. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el crecimiento económico y la inflación mundial alcanzarán cifras respectivas del 2,7 % y 6,5 % en 2023. De hecho, economías avanzadas como Estados Unidos y Europa, sufrirán un duro revés con crecimientos del 1 % y 0,5 % cada una.

Para Colombia, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, establece un crecimiento del 2 %; no obstante, la agudización de problemáticas internas empeoraría los pronósticos, dado que se espera un ascenso del desempleo más allá del 10 % y una informalidad laboral del 60 %.

Inseguridad alimentaria

La merma de los ingresos familiares y el encarecimiento de los productos daría lugar a un contexto de escasez alimentaria. Por ejemplo, el cierre del “corredor del grano” en el Mar Negro por la guerra en Ucrania, ha reducido la disponibilidad y ha llevado a aumentos en el costo de alimentos como trigo, maíz, sorgo y pescados. De este modo, 222 millones de personas afrontarían un alto riesgo de inseguridad alimentaria en 53 países, mientras que 45 millones de personas podrían morir de hambre en 37 países en 2023.

En cuanto a Colombia, 7,3 millones de personas padecerían de inseguridad alimentaria en 2023. La situación local en torno al precio de los alimentos se ve agravada, principalmente, por la subida de los precios del combustible (COP 250  con un promedio de COP 10.399 por galón de gasolina en febrero de  2023) y el estado de las cadenas de suministro, pues la última milla de transporte terrestre determina hasta el 40 % de los costos de los alimentos.

El gas licuado como eje de oportunidades en el ámbito energético

Frente a los obstáculos que impone la crisis energética, el gas licuado (GLP) ofrece una serie de ventajas que posibilitan el suministro y la independencia energética colombiana:

Productividad: el gas licuado constituye una fuente de energía de alto nivel para garantizar el abastecimiento ante la creciente demanda de combustibles y la consolidación de la transición energética. De esta manera, su potencial térmico es compatible con flotas vehiculares y redes eléctricas a nivel agroindustrial y hotelero; así como maquinaria de cocción y fermentación de malta en el sector cervecero; o amasadores y hornos en el campo de la panadería.

Sostenibilidad: los gases de efecto invernadero son una verdadera preocupación para el equilibrio ambiental. Por consiguiente, el gas licuado posee una combustión que genera una menor huella de carbono frente a otros combustibles. Adicionalmente, puede ser un gran complemento para las energías renovables. Del mismo modo, contribuye a la seguridad alimentaria en la medida que puede utilizarse para la fertilización carbónica de los cultivos, la erradicación de plagas o patógenos y es completamente inocuo, por lo que no afecta la integridad de los alimentos o la salud de los trabajadores.

Logística: el gas licuado se encuentra en un período de plena expansión en el mercado colombiano. Por el momento, los usuarios residenciales son los más numerosos con 70 % de la demanda; no obstante, la industria y los pequeños comercios empiezan a acumular más participación con 17 % y 7 %, respectivamente. De hecho, sus beneficios centrales se ubican en su economía para el almacenamiento y distribución, de modo que disminuye los costos operativos y reduce el precio final de los productos en un contexto de recesión.

Conclusiones:

La crisis energética de 2022 tiene su origen en diversas variables. En este sentido, la situación socioeconómica y geopolítica actual relacionada con los intentos por reactivar los mercados y el conflicto en Ucrania, ha derivado en la inestabilidad financiera generalizada. Por ende, el gas licuado supone una alternativa para revertir la escasez de combustibles, garantizar la transición energética, favorecer la seguridad alimentaria y cerrar la brecha de la recesión proyectada para 2023.

En asociación con Castleberry Media, estamos comprometidos con el cuidado de nuestro planeta. Por lo tanto, este contenido es responsable con el medioambiente.

Puntos más relevantes del contenido: 

  • Las causas de la crisis energética de 2022 son la pospandemia, el conflicto en Ucrania y la inflación presente en las economías nacionales e internacionales.
  • Las proyecciones de la crisis energética en 2023 se centran en el aumento de los efectos del calentamiento global, el inicio de un período de recesión económica y la inseguridad alimentaria.
  • Los beneficios que ofrece el gas licuado para poner fin a la crisis energética se enmarcan en las áreas de productividad, sostenibilidad y logística.

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Autor: Empresas Gasco