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Transición energética en Colombia.

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Los desafíos económicos y ambientales de la transición energética.

Enviado por: Empresas Gasco
Categoria: Blog

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La transición energética implica abordar retos económicos y políticos, encontrar un equilibrio entre la adopción de nuevas tecnologías y la sostenibilidad económica, involucrar a comunidades y gobiernos, y trabajar en colaboración e innovación para alcanzar un futuro más sostenible.

El Director de Negocios de Unigas, Juan Manuel López Arboleda, conversó con nosotros sobre la transición hacia combustibles más limpios, un proceso que considera complejo y que depende en gran medida del aspecto económico. Nos explica que el uso de gas licuado como combustible ha demostrado ser eficiente y ha reducido significativamente las emisiones de gases contaminantes, pero los subsidios otorgados al GLP son insuficientes para competir con otros combustibles más económicos. Para lograr una transición efectiva, se requiere que las políticas gubernamentales apoyen a las comunidades en la adopción de energías limpias y sostenibles. Un ejemplo de esto es el proyecto en el Unigas trabaja para generar energía con gas licuado y sistemas fotovoltaicos.

Reglamentaciones y retos: transición energética

P/: ¿Cuáles son los principales retos económicos y sociales en este proceso de transición energética?

Juan Manuel López Arboleda: La transición es muy compleja, porque enmarca un tema económico. Por ejemplo, si hablamos del autogas, ya está demostrado a nivel mundial, en Europa desde hace tiempo e incluso en América Latina.

Países como Perú han desarrollado el autogas específicamente con el auto GLP. Ahora están haciendo una transición moderada hacia el GNC, GNV y gas natural vehicular comprimido. Son países que ya han venido trabajando desde hace mucho tiempo en esa transición y que se ha identificado que puede llegar a ser el gas licuado un combustible tan eficiente como la gasolina y con disminución del 30-35% de las emisiones de gas, gases atmosféricos, gases invernadero, que se produce por combustibles como la gasolina.

Desafortunadamente, los motores diésel no se pueden llegar a convertir en un 100%, sino en un 50-40% únicamente y además, pierden mucha potencia. Entonces, para este tipo de negocio o de mercado, pues no es tan atractivo porque son vehículos pesados, que van a requerir potencia en su desarrollo, para poder realizar sus labores productivas.

Mientras que en un vehículo gasolina en un ciclo OTO, como se le conoce técnicamente, se logra hacer esa conversión del 100%. Ahí es donde vemos el efecto que se puede tener para este nicho particular. Actualmente, con el precio que se está incrementando a nivel país de la gasolina, podemos tener ahorros entre un 30-35% y en la medida en que siga incrementando, puede ser mucho más. Eso es desde el punto de vista económico únicamente.

En temas ya ambientales, las emisiones de CO2 son mucho menores. No tengo la cifra exacta, porque no hemos logrado hacer esas mediciones, pero el efecto puede ser muy positivo.

Ahora, ¿por qué te decía el tema económico, por ejemplo, tocando el nicho de las pymes? Cuando tú le dices a las entidades gubernamentales que emitan controles sobre estas emisiones, sobre estas empresas que están trabajando con estos energéticos, pues  la empresa dice “estoy produciendo tantas toneladas de X producto, con estas toneladas de este energético”. Entonces, la relación costo-beneficio, es muy inferior a utilizar gas natural, gas licuado o inclusive otros energéticos más limpios. Ahí es donde la parte económica juega un rol importantísimo.

Por ejemplo, aquellas comunidades en donde están utilizando todavía la leña, resulta más díficil ese cambio. Ellos normalmente van el bosque para obtenerla y utilizarla en sus procesos de cocción, deforestando en menor cantidad que otros, pero sin mayor costo. Cuando se les plantea que hay que reemplazar esa leña por un energético más limpio, pero que ha incrementado su valor en los últimos años por el acontecer mundial, se van a ver afectados.

Ahí es donde las políticas de gobierno tienen que entrar a jugar un rol importante y es trabajar para que esa transición energética le ayude a esta gente, que no sea solamente un saludo a la bandera para disminuir tantas emisiones de monóxido de carbono, sino que sea también un beneficio para la comunidad como tal y que así lo vean reflejado.

Entonces, ahí es donde ha sido muy atacado el tema de los subsidios que se están otorgando al gas licuado, pero donde se ven también insuficientes, porque no se logra llegar a competir contra estos energéticos que son económicos para la gente y que están solventando una necesidad primaria.

Si hablamos de las zonas no interconectadas en el país, donde podemos tener tranquilamente alrededor de unos 300.000, quizá un poco más de habitantes o usuarios que en este momento están utilizando diésel. Hay que tener en cuenta que ese diésel tiene unas derivaciones en su cadena de logística, hay algunas falencias, y ese diésel se deriva para otros usos. Y ese es un diésel que tiene un subsidio del gobierno.

Nosotros estamos trabajando en un proyecto, para presentar al ministerio una propuesta de generación de energía con gas licuado y con sistemas fotovoltaicos, como la de nuestra planta Yumbo, donde tenemos un sistema híbrido: generación con gas, energía eléctrica de la red y energía fotovoltaica. Entonces la idea es aprovechar esa energía fotovoltaica, que se produce más o menos desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Ese ha sido el análisis que hemos logrado obtener de mayor aprovechamiento de esa energía fotovoltaica y que, en ese lapso de tiempo, sea una energía limpia.

Estamos hablando de reemplazar más o menos un 30-40%, dependiendo de la demanda. Entonces sería una energía limpia y el resto del tiempo producirla con gas licuado, desde las 3pm en adelante hasta las 7 de la mañana aproximadamente . Según el análisis que hemos logrado hasta ahora, podríamos estar llegando a tarifas muy aproximadas a las que están trabajando, precio por kilovatio con diésel. Nuestro mayor desafío hasta ahora ha sido llevar ese gas licuado hasta esas zonas que no tienen acceso por tierra, como Acandì, que queda ya casi cercano a la frontera con Panamá y hay que llegar por mar, no hay otra forma. Entonces, poner una cisterna llena de gas, que es más o menos las mismas dimensiones de una cisterna de gasolina, en una barcaza hasta esa zona a descargarla y alimentar un tanque de almacenamiento.

En esa parte logística, estamos trabajando en este momento. Ya la parte técnica la tenemos superada. Como te decía, los números nos están cuadrando, que eso es una parte importante. Vemos que el proyecto es viable.  Entonces, lo que queremos ahora es llevar al ministerio una propuesta para estos municipios y generar una energía limpia.

Y más que eso es hacer un desplazamiento de ese diésel, que en cierta forma puede estar viendo afectado al país por sus múltiples usos. Prácticamente el principal reto es el tema político, la regulación, el monitoreo y el control.

Nosotros queremos llegar a plantear una propuesta al ministerio, al IPSE y decirle, «nos vamos con esta propuesta, pero ayúdeme porque no puedo llegar a ser competitivo, o puedo llegar a ser competitivo bajo unas condiciones». A comunidades donde en este momento tienen de 15 a 17 horas de energía, podemos llegar a ofrecerles 24 horas de energía. Y a estas empresas que todavía están trabajando con carbón, llegar a ofrecerles una propuesta en que sean energéticamente eficientes, que les ayuden en sus procesos productivos, tanto a nivel energético como económico. Y además que ayude a su personal que está trabajando con este tipo de combustibles o de energéticos que son nocivos para la salud.

P/: ¿Cuáles son los principales retos de una transición energética real para reducir la dependencia de combustibles fósiles, gas natural y disminuir la contaminación?

JM: La exploración de petróleo va a seguir, tiene que seguir. La independencia del país a nivel energético, yo diría que somos autogeneradores en un 80% por el tema hidráulico.  Afortunadamente, tenemos una fuente hídrica muy grande.

 El gas licuado y el gas natural van a seguir existiendo, la exploración de petróleo tiene que seguir, hasta que lleguemos a lograr una transición energética real y que cambie sobre todo en temas térmicos. Y cuando me refiero a térmico, no es solamente generación de energía térmica, sino procesos de combustión donde existen este tipo de energéticos que son contaminantes.

Hay tecnologías que se utilizan actualmente a nivel mundial,  en procesos de combustión en calderas, donde tú puedes utilizar parte con carbón y  parte con gas licuado u otro energético más limpio, y eso se llama un co-faring o una co-combustión, que es como se le conoce técnicamente.  Es como ir haciendo una transición, y eso es lo que nosotros también hemos buscado con algunos clientes , no es cambiar el 100%, sino ir haciendo una transición paulatina, donde le demostramos al cliente que ir cambiando el 20%, luego el 40% y así sucesivamente, hasta que logre una transición limpia, se puede hacer y es de beneficio su beneficio.

Las empresas desafortunadamente no tienen todos sus estudios tan al detalle para lograr cuantificar esos ejercicios, netamente financieros prácticamente. Un factor clave es que las entidades a nivel país o ciudad, sean más rigurosas con ese ejercicio de promover este tipo de transiciones.

P/: ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la producción y uso del gas licuado?

JM: Desde hace más de 20 años, se viene hablando que la producción de petróleo de Colombia viene decreciendo y va a seguir decreciendo. Ahora hay mucho por explorar, sí hay mucho por explorar. El costo de la exploración es  alto, desafortunadamente, por el tema del dólar, del precio Brent, del barril a nivel internacional. Si bien eso ha ayudado a que la exploración a nivel país mejore, las inversiones son en dólares y con la TRM que estamos manejando hasta hora-peso, hacer exploraciones no es nada económico.

Actualmente se está hablando del biogás y ese es un análisis en el que estamos incursionando ahora. El tema del biogás es aprovechar esos gases de combustión, que se obtienen de la biomasa,  de las heces fecales, de las PTAR  (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales), se trata de utilizar ese gas que hay en estas fuentes y llegar a producir uno que se pueda utilizar dentro de estos procesos.

Entonces sí, hay tres fuentes. Hay que estudiarlas, hay que explorarlas. Como todo en la vida, no es limpio, no es color de rosa.  Por ejemplo, el mayor beneficio que se puede obtener del biogás se obtiene de las heces del sector porcícola. Pero no es que tú cojas esas heces, las metas dentro un tanque y ya obtienes gas. Ese gas que se obtiene tiene azufre y otros componentes que hay que decantarlos, que hay que eliminarlos para obtener un butano y un metano que se pueda utilizar dentro procesos productivos y que no generen esas contaminaciones, que precisamente se están buscando disminuir.

Entonces, el proceso no es  tan limpio, pero si hay otras fuentes que se pueden utilizar. Nosotros ya estamos incursionando en esa investigación, precisamente en este año fue uno de nuestros retos. Nuestra casa matriz en Chile,  ya lo está haciendo también, están incursionando en el tema de hidrógeno.

CONCLUSIONES

El proceso de transición energética implica retos económicos y sociales complejos, incluyendo el costo de los combustibles alternativos y la adaptación de las comunidades. Los países que han venido trabajando en esta transición desde hace tiempo, como Perú, han logrado avances significativos en el uso de energías alternativas como el gas licuado, lo que ha permitido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ahorrar en costos. Sin embargo, es importante que las políticas de gobierno apoyen esta transición para que se convierta en un beneficio tanto para la economía como para la comunidad.

 En asociación con Castleberry Media, estamos comprometidos con el cuidado de nuestro planeta. Por lo tanto, este contenido es responsable con el medioambiente.

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Autor: Empresas Gasco